El Riesgo y su Administración
Hemos estado viendo espantosos desastres naturales, que han estado ocurriendo recientemente en Haití y Chile. No han sido los únicos, han sucedido desastres naturales en China, Asia y en Europa. En todos estos casos – en menor o mayor medida – el denominador común ha sido la carencia de la “percepción del riesgo”.
Algo que nos sigue faltando por todos lados es la percepción del riesgo a que estamos enfrentados. Una reciente encuesta del periódico El Mercurio de Valparaíso, Chile – país altamente sísmico – muestra que 80 de cada 100 personas no tienen planes de emergencia para enfrentar catástrofes naturales.
Se han desarrollado grandes concentraciones de población, en las cuales se construye en cualquier parte, incluyendo palafitos en los cerros, poblaciones enteras en donde antes pasaba el caudal de ríos. En lugares de las playas donde en muchas ocasiones hubo grandes marejadas.
Falta de preocupación de los Gobiernos para fijar norma de construcción y controlar las edificaciones. Los Gobiernos son elegidos – como administradores – para cuidar de los bienes y personas que componen una comunidad, región, o una nación. Ya estamos acostumbrados a que los políticos elegidos como administradores no hagan mucho.
Por ello hay que crear gran responsabilidad en los que componemos las comunidades. Ignorar los riesgos que existe en nuestro medio ambiente es irresponsable y en una emergencia puede volverse contra nosotros.
La Administración de Riesgo es la metodología tendiente a identificar eventos que pueden producir daños, para tener una visión anticipada de las amenazas, para evaluarlas y desarrollar estrategias para manejar y mitigar el riesgo.
Los riesgos que enfrentamos, como personas u organizaciones, pueden ser causados por muchos factores. Algunos de ellos son el medio ambiente, la tecnología, los humanos, los roedores, las organizaciones y la política.
No hay que olvidarse que vivimos en una especie de molécula, en un inmenso universo, que se encuentra en pleno desarrollo y acomodo. Nuestra insignificante molécula es un bebe planetarios que también se encuentra en pleno desarrollo, creciendo, modificándose. No es para nada estable y permanente, como se creyera hace muchos años. La tierra es un ser vivo – un granito de arena – que se encuentra acomodándose en un mar-universo que no tiene principio ni fin.
Los que han hecho énfasis en el riesgo han sido las instituciones financieras. El riesgo de mercado se refiere específicamente a la volatilidad de los mercados de instrumentos financieros tales como acciones, bonos, pagarés, etc. Como lo único que parece tener valor son los capitales, no hay mucha preocupación por otros riesgos evidentes. De verdad “la vida humana no vale mucho por estos lados y en este momento”. Lamentablemente pareciera que la vida vale cada día menos.
No hay solo riesgo financiero
El riesgo se encuentra en cada una de las acciones que hacemos. Existe riesgo en ponernos los zapatos cada mañana, al cruzar una calle, al salir de noche, al construir nuestras casas. Al disponer los muebles y decoración que hay en nuestro aposentos. Iniciar un negocio, hacer una campaña de ventas, o visitar un cliente, tiene involucrado riesgos.
La gestión de riesgos es el proceso por el cual se identifica, mide, controla, mitiga los riesgos inherentes a una actividad. Existen reglas para una mejor gestión de riesgos de cualquier tipo.
He aquí algunas de las reglas de la Gestión de Riesgos, que es bueno tener presente en toda actividad que se emprenda.
Regla 1: No existe nada que no tenga riesgo. Aceptar el riesgo de forma inteligente debe ser una norma que debe regir todas las actividades.
Regla 2: Conocer el riesgo. Los riesgos necesitan ser completamente entendidos. Un riesgo que no se comprende simplemente no existe, ya que no es percibido.
Regla 3: Basarse en experiencias. El riesgo es medido y gestionado por personas. La experiencia de otras personas es valiosa y debe solicitarse.
Regla 4: Comunicar. El riesgo necesita ser discutido abiertamente. Una entidad donde las personas discuten sus riesgos será más exitosa que una que desincentive un diálogo abierto sobre los riesgos.
Regla 5: Minimizar los riesgos. A menores riesgos que se tome, mayor seguridad existe.
Regla 6: Mostrar disciplina. La gestión de riesgos debe ser consistente y rigurosa.
Regla 7: Usar el sentido común. Es mejor estar aproximadamente en lo correcto que equivocado con precisión. Esto implica no desperdiciar los recursos en actividades insignificantes, sino concentrarlos en aquellos aspectos que hacen la diferencia en la organización.
